Timo de la Lotería.

Esta es una modalidad de estafa que se viene repitiendo con mas asiduidad cada vez, aprovechando generalmente las ventajas que ofrecen las nuevas tecnologías. Se conoce con varios nombres, (Timo de la lotería, Timo del gordo de la lotería, o algún concepto parecido).

Los estafadores remiten una comunicación (generalmente correo electrónico) a una persona que no reside en España y de la que por algún medio han averiguado su datos personales.

Se le informa que ha sido agraciado en un sorteo de una nueva lotería oficial en España, a través de Internet con un premio millonario.

Para poder optar a cobrar este premio, generalmente se le dice que ha de depositar una cantidad de dinero en una cuenta bancaria cuyo datos están incluidos en la comunicación con el aval de un estamento supuestamente Oficial que se supone garantiza su legalidad, con la excusa de que debe hacer frente a ciertos impuestos necesarios para poder rescatar la cantidad con la que ha sido agraciado (o con cualquier otra excusa mas o menos convincente). Si la victima incurre en el engaño, hace el ingreso de la referida cantidad, sin tener a partir de ese instante noticia alguna del tema.

Este modus operandi cambia sensiblemente dependiendo de los estafadores, pero los procedimientos son similares y la finalidad es idéntica.

 

Trileros.

La estafa consiste en incitar al público a participar, mediante apuestas de dinero, en juegos de habilidad que, aparentemente, permite grandes posibilidades para el que participa y que se ofrecen en plena vía pública, sobre una pequeña mesa. El juego más utilizado consiste en descubrir en qué lugar se esconde una bolita que es tapada por una chapa o vaso. Para que el juego parezca más fácil, en torno a la persona que mueve las chapas o los vasos (el que dirige el juego), hay uno o varios "falsos jugadores" (ganchos), los cuales ganan dinero fácilmente de acuerdo con la persona que mueve las chapas. Al principio, se deja ganar a la persona que inicia el juego, para que, animado por el éxito, juegue una cantidad importante. La mano es más rápida que la vista, por lo que cuando la cantidad es importante, la víctima pierde irremisiblemente su dinero. Es frecuente en ferias y mercadillos.

El Tocomocho.

La estafa suele desarrollarse en lugares de tránsito (estaciones, cajeros, etc.) mediante una persona que abordando a la víctima manifiesta tener un billete de lotería premiado y que por las prisas no puede cobrar. Pide a la víctima desesperadamente que le abone la cantidad del premio o, incluso, menos, ya que debido al viaje que tienen que hacer no puede cobrar. Para dar mayor credibilidad interrumpe otro aparente transeúnte (gancho) que suele afirmar la autenticidad del premio exhibiendo un listado de boletos premiados en un periódico. La víctima accede a aportar la cantidad del dinero premiado y cuando va a recuperarlo a la ventanilla de la lotería comprueba que el billete es falso.

 

La Estampita.

La víctima (el ciudadano) es abordado por una persona que aparenta ser subnormal (estafador que hace el papel de "tonto").Ésta le enseña una bolsa que parece estar llena de billetes, incluso pueden verse algunos. El tonto no da ninguna importancia a lo que lleva diciéndole a la víctima que en la bolsa lleva "estampitas" o "cromos" y que en casa tiene muchos más. En ese momento interrumpe otro aparente ciudadano (estafador que hace de gancho), el cual ofrece a la víctima la posibilidad de engañar al tonto comprándole la bolsa por una cantidad de dinero. Sin embargo, el gancho, dice no tener dinero para participar en la "compra" de la bolsa. No obstante anima a la víctima a realizar la compra dados los grandes beneficios que le va a reportar el "engaño" al tonto. Incluso, el gancho se ofrece para acompañar a la víctima a buscar dinero, al objeto de que no tenga ningún contratiempo. Una vez que la víctima materializa la "compra" entregando el dinero por la bolsa desaparecen los dos estafadores (el tonto y el gancho). Cuando la víctima abre la bolsa comprueba que no contiene billetes sino tacos de recortes de papel.

El Nazareno.

Las víctimas de la estafa son empresas que suministran mercancías. Los estafadores se instalan en un lugar alquilando un almacén a nombre de una empresa. Empiezan a realizar pequeños pedidos, que se guardan en el almacén y que son abonados en el acto a las empresas suministradoras. De esta manera los estafadores se ganan la confianza de las víctimas. Seguidamente realizan grandes pedidos de mercancías, diciéndole a los suministradores que los pagos los van a realizar en varios plazos. Incluso, pueden llegar a cumplir el primero de dichos pagos. De forma repentina, la empresa desaparece de lugar, llevándose la mercancía y dejando pendiente de abonar las deudas contraídas. Cuando las empresas de suministros estafadas quieren hacer gestiones para ejecutar el cobro comprueban que la empresa que les hizo los pedidos no existe.

El Instalador.

Los estafadores se personan en el domicilio de la víctima. Van vestidos con mono de trabajo. Se presentan diciendo que son trabajadores de la empresa instaladora del gas y que vienen a realizar una revisión de la instalación. Aparentan realizar varios trabajos técnicos; normalmente, se limitan a cambiar un trozo de manguera del gas. Finalizado el trabajo extienden una factura. Cuando la víctima comenta el caso con otras personas comprueba que ha sido estafada por falsos instaladores.

El Desahuciado.

Suele cometerse mediante la visita al domicilio de la víctima. El estafador se hace pasar por una persona que se encuentra en graves apuros económicos, con graves problemas familiares; si es mujer dirá que ha sido abandonada, que tiene muchos hijos, etc. En todo caso trata de afectar la sensibilidad de la víctima. Al final, el estafador explica que para poder subsistir está procediendo a liquidar sus objetos más preciados. En ese momento exhibe un objeto personal (reloj de pulsera de una marca muy cara, collar, sortija, etc.) diciendo que es una joya preciosa, muy valiosa. Ofrece el objeto a cambio de un precio muy bajo en comparación a lo que dice que vale. Cuando la víctima accede a la compra del objeto comprueba que es una baratija.

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